Trasplantar una planta es fácil

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Todos los amantes de las plantas y de la jardinería sabemos que las plantas necesitan espacio para poder crecer, especialmente cuando se encuentran en una maceta. Debemos tener controlada a la planta para que si se hace muy grande podamos trasplantarla a una maceta mayor.

Cuando las plantas crecen demasiado o son jóvenes es recomendable cambiar el recipiente todos los años al final del invierno. El resto de ejemplares pueden trasplantarse cada dos o tres años, siempre según su ritmo de crecimiento.

¿Cómo sabemos cuándo hacer un trasplante?

Para saber cuándo hay que hacer un trasplante hay que mirar al orificio interior de la maceta. Si se ve que las raíces de la planta comienzan a salir al exterior, la planta nos está avisando de que requiere un trasplante.

La planta debe crecer sin ninguna clase de limitación y por ello se debe realizar esta operación. El nuevo tiesto debe tener un diámetro mayor que el anterior, algo que no podemos olvidar.

Cómo hacer el trasplante

Se debe hacer con mucho cuidado, sobre todo si las plantas son débiles porque podríamos llegar a hacerles daño. Además, se recomienda que en el fondo del nuevo recipiente se coloque una capa de drenaje que permita dar una salida del exceso de agua.

Sobre esta capa se colocará una base de sustrato para poder favorecer el desarrollo de los vegetales. Cuando hemos preparado la nueva maceta, sacaremos la planta del recipiente anterior. Después hay que volcarla con cuidado y se saca sin tirar del tallo ni forzarla.

En caso de que la planta resista, se pueden golpear las paredes de la maceta o utilizar un cuchillo para poder separar la tierra del tiesto. Las raíces no deben estar enredadas. Se debe retirar la tierra sobrante del cepellón para que no interfiera en su desarrollo.

Después se coloca en una maceta con tierra, se cubre bien y el último paso será compactar bien la tierra, pero sin hacerlo demasiado, que queden zonas con oxígeno, así de sencillo.

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