Rosal de árbol

Los rosales ya sabes que no llegan a ser árboles nunca, a lo más que se quedan es a ser arbustos grandes de rosas (y personalmente son los más hermosos que hay pero también los que más daño hacen a las estructuras y cimientos porque las raíces llegan hasta lo más profundo y después pueden producirte goteras si lo tienes plantado encima de una superficie que da a una cochera o algo parecido).

Un rosal de árbol suele ser un híbrido entre un árbol y un rosal normal. Se hace mediante injertos como ya ocurre cuando injertamos frutales en troncos de árboles (por ejemplo en los almendros los injertos de ciruelos o melocotones son los que mejor agarran). Estos injertos se suelen hacer en otoño para que el proceso sea más lento y finalmente en primavera las ramas que salen se van asemejando a las de un rosal y tenemos ese árbol.

Sin embargo, no es fácil de conseguir, a veces hacen falta varios intentos para lograrlo y aún así su vida está limitada (como si se consumiera antes el árbol).

Los árboles utilizados son los Troncos de Rosal Silvestre aunque algunos expertos también pueden usar troncos pequeños y no muy desarrollados de otras especies siempre que sepan cómo se hace (por ejemplo, un tronco pequeño de almendro, o de granado). Es más difícil conseguir el resultado, porque se mezclan dos plantas que no tienen nada que ver la una con la otra, pero conseguir, a base de esfuerzo, se consigue.

El resultado son árboles con troncos como uno de verdad pero, en sus ramas, no son todo hojas sino también rosas (la especie más usada es el rosal miniatura o rosal floribunda). Normalmente se tienden a poner rosas medianas o pequeñas, no de las grandes porque son más difíciles de que el injerto llegue a buen puerto.

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