Plantar semillas o plantas

Uno de los dilemas a los que puedes enfrentarte en jardinería cuando vas a crear tu jardín, o quieres poner plantas en macetas o en otras partes de la casa es saber si elegir o plantas ya crecidas.

Hay a quien le gustan las semillas por la ventaja de verlas crecer desde el principio, por formar parte de algo desde el mismo principio. Sin embargo, el inconveniente que tienen es a la hora de formar el color porque, si son semillas de flores, quizás no sepas el color que van a tener las flores y si buscas obtener un jardín por colores las semillas no sería lo mejor (salvo que supieras que todas van a salir de la misma forma).

Por su parte, las plantas no tendrían este problema porque desde el principio puedes ver el color de sus flores y así escoger solo las que tú más prefieras, de modo que, con ellas, puedas crear el jardín a tu gusto sin tener que esperar a que las semillas crezcan, si es que lo hacen, porque algunas veces, bien por la tierra o porque tienen mucho tiempo las semillas, éstas no salen todas las que tenían que salir (o ninguna).

Tanto para las semillas como para las plantas existen bastantes ventajas e inconvenientes. Para las semillas el principal inconveniente es el no saber qué color de flor saldrá si hay varios colores pero también llena más participar en ese tipo de crecimiento (y para los niños, tener una parte de jardín que ven crecer poco a poco es algo bueno).

En el caso de las plantas ya formadas la ilusión por ver terminado el jardín es también importante. Las personas somos impacientes y a veces nos dejamos llevar por eso.

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