Árnica Montana es una hierba que se ha utilizado desde el más antiguo de los tiempos para curar heridas. Comenzando en el siglo 16 esta hierba se ha utilizado en América del Norte, Alemania y Rusia debido a su acción anti-inflamatorio y sus efectos calmantes. No debe confundirse con Árnica chamissonis, que no es una hierba medicinal, sino una decorativa.
Los compuestos activos de esta planta contienen; aceite volátil, carotenoides, flavornoids, triterpénicos y el alcohol. Sus raíces contienen aceite volátil (0,5 – 1,5%), ácido cafeico, inulina, timol, y sacarosa.
Árnica también tiene propiedades; anti-inflamatorios, antibacterianos y descongestionante. También estimula la formación de los tejidos granulares y, por tanto, acelerar el proceso de curación. Que elimina los microorganismos, bacterias y mantiene a los hongos patógenos controlados.
Otros usos medicinales de esta planta implica el tratamiento de: contusiones, dislocaciones, las infecciones bacterianas, cáncer de la piel, bronquitis, amigdalitis, faringitis, gripe, virosis pulmonar, ...