Consejos para un buen abonado

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El abonado en las plantas es algo fundamental para que puedan crecer sanas y con fuerza. Cuanto mejor las alimentemos, mas resistencia tendrán ante los ataques de enfermedades y plagas e incluso se aumenta su ciclo de vida.

El abonado en su justa medida

A pesar de ello, en este aspecto sucede lo mismo que con el riego, si nos pasamos, el efecto no será el deseado. El exceso en las dosis que recomienda el fabricante o los profesionales es peligroso. Este exceso puede producir quemaduras en el follaje o impedir su crecimiento.

Para evitar que esto suceda, hay que saber cuándo abonar las plantas. Es necesario recordar que la fertilización debe ser más intensa durante los meses de abril y mediados de agosto y nula durante la temporada de invierno.

Diferentes clases de abonos

En el mercado podemos encontrar un gran número de abonos diferentes, los cuales son suministrados todos de una forma diferente. En cada caso se recomienda seguir determinadas precauciones.

Por ejemplo, los líquidos deben suministrarse sobre los sustratos húmedos. Con ello se consigue que las raíces absorban un exceso de las sales minerales con las que cuentan estos productos. Además, se recomienda diluir el abono líquido en agua para poder rebajar su concentración. De esta forma se evitarán quemaduras en la planta.

Los que son de tipo granulado se extienden de forma regular por todo el sustrato. Deben extenderse sin que se superen las dosis que recomiendan los fabricantes y profesionales.

Por otro lado, nos encontramos con los bastoncillos de fertilizantes, los cuales deben ser colocados de forma vertical y deben ser distribuidos por el contorno de la maceta y con una separación de entre 10 y 15 centímetros. Nunca se deben colocar en medio del sustrato para evitar que el producto entre en contacto directo con las raíces, pudiendo generar un efecto negativo.

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