El objetivo del abonado es darle a las plantas un aporte suplementario de nutrientes o minerales y contrarrestar las posibles carencias del suelo.
Si bien cada planta necesita una cantidad determinada de minerales, podemos efectuar un abonado general en nuestro jardÃn que nos servirá para la mayorÃa de ellas, asà como también para el césped.Todo abono consta de tres elementos fundamentales: nitrógeno (N), fósforo (P), y potasio (K).
Los dos tipos más conocidos de abonos son: el abono orgánico y el abono quÃmico.
Los abonos orgánicos funcionan aportando materia orgánica en descomposición, causada por microorganismos del suelo, ayudando sà a equilibrar el mismo y mejorando su textura y estructura.
Algunos ejemplos de estos abonos son el estiércol, procedente de la mezcla de cama y deyecciones del ganado; el compost, procedente de la fermentación de restos vegetales durante un tiempo no inferior a un año o del tratamiento industrial de las basuras de población; y el mantillo, que procede de la fermentación completa de estiércol o de compost.
Los abonos quÃmicos son mezclas de diferentes tipos de materias orgánicas y simplemente aportan las sustancias que el fabricante ha incluido. Este tipo de abono tiene algunas ventajas frente al abono orgánico: se disuelve con gran facilidad en el suelo y favorece el desarrollo de bacterias y hongos beneficiosos para las plantas.
Estos abonos actúan como correctores del suelo aportando aquellos elementos que los abonos orgánicos no contienen en su composición. Entre los abonos quÃmicos encontramos los fertilizantes minerales convencionales, fertilizantes de lenta liberación y abonos foliares.