Jacinto

Una de las plantas de las que aún no te hemos contado mucho es la llamada Jacinto, una planta que, aún en invierno, es capaz de alegrar el día con los colores que tiene (muy variados por cierto) para poder disfrutar (imagina, todo nevado y los jacintos amarillos, rojos, azules, etc. sobresaliendo de esa blancura que tienes).

El jacinto es una planta originaria de Holanda y, como te he comentado, tiene muchos colores como es púrpura, rojo, azul, amarillo, naranja y blanco. Suele alcanzar los 25 centímetros de altura y está formada por una espiga alta y dura de donde salen las flores (bastantes) cubriéndola casi por completo.

Cuidados del jacinto

El jacinto es una planta que, si bien no necesita muchos cuidados, los pocos que debemos prodigarle han de ser adecuados a sus características. Primero, a la hora de plantarla, se hará en otoño para que pueda florecer en primavera y, de ahí, se mantenga en pleno estado incluso en el invierno.

Con el riego es donde hay que tener más cuidado porque el exceso de agua en estas plantas puede hacer que sus raíces se pudran y la planta moriría. No es bueno que quede seca su tierra pero tampoco encharcada. Por eso muchos lo que hacen es regarla con frecuencia pero con poca agua (incluso hay quienes usan un pulverizador de agua y lo usan varias veces al día para mantenerla hidratada y regada).

A la hora de trasplantarla, has de ver si las raíces salen por debajo de la maceta. Si es así, necesitarás un tiesto más grande para ella, pero siempre es mejor en otoño o en invierno (antes de que empiece a florecer para no debilitarla o provocarle cambios que la puedan estresar).

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