Es muy buena práctica trasplantar los bonsáis tras su compra, sobre todo cuando los hemos adquirido en una gran superficie, pero ¿Cómo hacerlo? ¿Cuándo?
En invierno es una buena época para transplantes, también a finales de primavera para especies tropicales o subtropicales, depende un poco del tipo de bonsai que tengamos, pero podemos guiarnos un poco por estas indicaciones. También, es importante destacar, que los bonsais más jóvenes deberían ser transplantados una vez cada dos años, mientras que los más veteranos pueden esperar tres o cuatro años entre un transplante y otro.
Para preparar el transplante necesitaremos sustrato, una maceta nueva si el tamaño del árbol requiere una más grande, una garra de transplante, verjas de drenaje con agujeros de dos o tres milímetros, espátula y un pulverizador de agua.
En primer lugar comenzaremos colocando las verjas de drenaje en el fondo de la maceta, lo fijaremos bien y a continuación rellenaremos la maceta con sustrato.
Por otro lado sacaremos con mucho cuidado el árbol de la vieja maceta y retiraremos el sustrato viejo con cuidado de no dañar las raices y desenredándolas. Hay árboles en los que el cuidado con las raíces es más delicado, por ejemplo con los pinos, por tanto, si nos queda tierra vieja, no debemos preocuparnos, es más prioritario tener prudencia y evitar dañar al árbol.
Con ayuda de las herramientas, espátula y la garra de transplante pasaremos el árbol a la nueva maceta y lo dejaremos bien fijado a la nueva tierra. Durante el mes siguiente al trasplante va a ser necesario que cuidemos con especial mimo a nuestro árbol, deberemos protegerlo del clima, deberemos evitar heladas, ponerlo a la sombra y regarlo para que el sustrato no esté seco. Por otro lado no debemos añadir estiércol hasta que haya pasado un mes.