El astilbe es un arbusto perenne que pertenece a la familia de las Saxifragáceas.
Son originarias de las regiones frías y húmedas, como ciertos bosques de las montañas de Japón, América del norte y Europa.
El astilbe es una planta que puede crecer hasta casi un metro de altura. Sus ramas son finas y flexibles, con abundante follaje compuesto, generalmente formado por hojas trifoliadas, de forma elíptica y con bordes dentados. Son de color verde intenso y oscuro, habitualmente brillante.
Durante el verano florece profusamente. Por lo general son inflorescencias con aspecto plumoso y forma cónica, de colores vivos y variados: blancos, rosas, lilas, púrpuras y granates, muy decorativos, que pueden durar bastante tiempo con buen aspecto.
Son ideales para decorar jardines de zonas frías y húmedas, aunque aguanta climas cálidos siempre que se planten en las partes más frescas y sombreadas.
Necesitan mucha humedad y riegos abundantes, por lo que crecen bien alrededor de estanques o cauces de agua. Lo más recomendable es plantarlas en suelos ricos en turba y bien drenados, mezclados con piedra de río o grava, para que aguanten la humedad sin encharcarse.
No es adecuado plantarlas en un lugar donde reciba demasiadas horas de sol, sobretodo, a medio día. También es conveniente podarlas de vez en cuando.
Se multiplica por división de la planta desde la raíz, por lo que pueden intercambiarse matas de diferentes tonalidades y variedades para conseguir efectos visuales de gran belleza.
Conviene plantarlas a finales de primavera, verano u otoño, evitando las épocas de frío.